Mar 152011
 

Jaipur es la capital del Rajasthan. Tiene más de tres millones de habitantes y el color de sus fachadas es rosa salmón. Su historia es dilatada y está rodeada de fuertes milenarios.


Es una ciudad superpoblada. con un tráfico caótico y se desarrolla con rapidez, como casi toda la India. Forma parte del triangulo de oro, Delhi-Agra-Jaipur, la ruta más turística del país.


Los bazares son una explosión de coloridos y aromas de esos que me gustan tanto. Los gremios van pasando conforme vas avanzando por concurridas y ruidosas calles. Los precios espectaculares sin empezar a regatear.


Entre lo bazares se encuentran los palacios, como el Hawa Mahal, palacio de los vientos, con su espectacular fachada. El palacio presidencial también está cerca junto a un famoso observatorio estelar.


Las calles sucias y polvorientas van ganando intensidad conforme avanza la mañana. El día es espectacular y el sol todavía nos permite disfrutar de la calle.


La policía hace que hace entre camellos, elefantes, lentos rickshaws, miles de motos, coches, peatones, desfiles, tractores,… seguro que me olvido de algo.


Este es el guaperas de las 12 del mediodía tomando un cafetito mientras contempla el alboroto. Le das un baño y Tom Cruise según Marta.


Nos cruzamos con varios desfiles que nos engullen e invitan a participar en la celebración. Elefantes, caballos, camellos, bandas de música… todos alegres y sonrientes pasean por el bazar.


A tres horas de Jaipur se encuentra Puskhar. Llegar allí fue como recibir un puñetazo de calma mística.


He visitado algunos sitios en los que al llegar se para el tiempo. Puskhar es uno de ellos.


Puskhar es famoso por su feria de camellos que se celebra todos los años con la primera luna nueva de octubre – noviembre. Miles de comerciantes llegan del desierto para negociar con sus camellos.


El pueblo esta formado entorno a un lago, y su estrechas calles componen un gran bazar, entre los 400 templos del pueblo.


Según la leyenda el dios Brahma dejo caer una flor de loto y se formó Puskhar. Todo hindú esta obligado a peregrinar al lago divino, una vez en la vida.


52 Ghats rodean el lago, cada uno con su nombre y su dios. A través de escaleras, descalzo y con respeto se baja hacia la orilla del lago.


Los peregrinos llegan junto al lago para la puja, el ritual religioso en el que ofrecen flores a los dioses tirándolas al lago y salpican sus cuerpos con las aguas del lago.


El viaje ha sido largo por carretera. Bueno lo de carretera tal y como nosotros lo entendemos, no exactamente. Es algo que por mucho cuente, o diga, no puedo describir.


Si has llegado hasta aquí valiente, de premio, este vídeo recoge los momentos musicales de la noche en Puskhar.

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