Nov 242012
 

Ya hemos estado en algunos paraísos, de los que siempre decimos que nos gustaría volver. Cahuita en Costa Rica, Cayo Largo en Cuba, las Maldivas con su especial idiosincrasia, Varkala en Kerala. Pero ha sido Goa la afortunada y después de volver hemos comprobado que no lo desmerece en absoluto.

Goa es el paraíso tropical casi perfecto. Tiene todo el encanto y colorido, la espiritualidad y el misticismo, los olores y sabores de la grande India. Paisajes de palmeras y cultivos agrícolas, custodiados por familias de vacunos, de los cuales el más grande no te quita el ojo cuando entras en sus dominios. Inmediatamente, das un paso atrás.

Los templos hindúes, las ermitas e iglesias cristinas se reparten por los campos y las pequeñas poblaciones, y la tranquilidad y la paz fluye cuando estas cerca de ellos. Los contrastes son constantes y la época colonial portuguesa y su gran influencia marca estos territorios goenses.

A pocos kilómetros de Morjin, se encuentra Mapusa, una de las principales poblaciones de la zona. En ella , los viernes hay un mercadillo muy autentico y peculiar, lleno de colores, olores y sabores. A través de pasadizos, tenderetes, enormes almacenes habilitados como tienda y taller, puedes encontrar desde panaderías haciendo pan calentito hasta chorizo cocido y crudo.

Muy osados fuimos en cuanto vimos el pan calentito, bocata de chorizo en Goa. De inmediato compramos dos piezas recién hechas y volvimos a por el chorizo, que habíamos visto al principio, pero que no nos habíamos atrevido No pudimos con el chorizo. Tres bocados fueron suficientes. Estaba muy, pero que muy fuerte. La piel dura y el sabor a chorizo, pero con muchas especies. Nos comimos el pan impregnado del chorizo, Una especias de catalana de chorizo goense.

La playa es el principal motivo de Goa, y la nuestra se llama Morjin. Esta al norte de Goa, entre dos de las poblaciones costeras más importantes, Arambol y Anjuna, focos de turismo hippie y rusos con ganas de fiesta.

Mide unos 9 kilómetros y es 100 % caminable. Por la mañana la marea esta alta y el mar es una balsa. La playa despierta poco a poco desde el amanecer hasta la llegada de los vigilantes, y entre medias, los paseantes madrugadores, hippies, rastas, gente mayor haciendo ejercicio, turistas con cara de resaca… También son protagonistas los perros aún revueltos de la noche anterior, y de repente, algunas vacas acosadas y desbandadas por culpa de los chuchos… corriendo por la playa, estoy en India.

En el vídeo cuando enfoco hacia los chiringuitos con las vacas pasando en primer plano, unos de ellos es la exclusiva tienda del la hija de Mick Jagger, Jade Jagger. Le seguimos el rastro musical a unos de los mas grandes de todos los tiempo, primero en Rajasthan y ahora en Goa, y sabemos que le gusta mucho India.

http://jadejagger.co.uk/shop-locations/

El atardecer es el momento del día de mayor intensidad en la playa, las familias enteras pasean, los niños juegan con las olas, y la mayoría contempla con misticismo la espectacular puesta de sol.

Estar en Budhas Garden es ya como estar en casa, gracias a Shibu que nos recibe y nos trata como si fuéramos de la familia.

Las cabañas con rana incluida están en medio de un frondoso y exuberante jardín tropical. La energía del lugar es especial y sólo está a cuatro pasos de la playa.

Y como siempre lo mejor de todo la gente con la que hemos estado, mi primo y Francisca, Shibu, su madre, los carpinteros de Kerala, Eloy el grande de Goa y sus colegas, Nieves, Leon y los chicos del partido. Y el gran Iñaki Conejero, que nos toco la guitarra y nos cantó, la bailarina de Sufi Turka que nos bailó, encantadora… Pnaji, el jefe de los carpinteros nos cantó y bailó Kathakali, el baile tradicional de Kerala…

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